domingo, 18 de junio de 2017

HASTA SIEMPRE IVÁN FANDIÑO

 "No quiero irme nunca, me quedaré en el recuerdo, en la mente, en el alma, donde nunca muera": Iván Fandiño.

HASTA SIEMPRE IVAN FANDIÑO



sábado, 17 de junio de 2017

ALEX N. LACHHEIN ACLARA IDEAS SOBRE EL ANIMALISMO


Álex N. Lachhein lleva trabajando toda su vida con animales. Empezó justo después de la muerte en accidente de Félix Rodríguez de la Fuente, al que llegó a conocer en una ocasión. Fue uno de tantos jóvenes españoles que se acercaron a la fauna y la flora ibéricas fascinados por la figura de Félix. Le ocurrió igual a su amigo Iker Jiménez, con el que ha compartido plató en numerosas ocasiones y al que le une cierto quijotismo contra los tiempos que corren. Álex Lachhein empezó en el Safari Madrid y desde aquellos primeros ochenta lleva dedicándose a la divulgación de la naturaleza, una vocación que compagina con clases de anatomía artística que imparte en una academia madrileña.
- ¿Por qué es más importante la vida de un hombre que la de un animal?
Porque si no fuera así se socavarían los cimientos de nuestra cultura. Nosotros somos la especie dominante, estamos en la cúspide de la cadena atrófica. Nosotros nos dotamos de conciencia de yo, de leyes y de derechos.
- Ya, pero hay animales que tienen conciencia de sí mismos.
- No, el animal funciona por instinto. Todavía no ha salido nadie que demuestre que los animales tienen conciencia de sí mismos. Es cierto que hay simios, muy cercanos a nosotros, con unas bases cognitivas muy fuertes y que podrían tener conciencia de sí mismos, pero no tienen sentido de la moralidad, de lo ético, de la legalidad…
- ¿… y eso es suficiente para valorar menos la vida de un animal que la de un ser humano?
Si no fuera así la especie humana estaría suicidándose. Si alguien dijera que vale más la vida de un cangrejo que la de un ser humano…
- … no que vale más, que valen lo mismo. El discurso que poco a poco va implantándose es que valen lo mismo.
No, no y no. Si se ponen al mismo nivel nuestra sociedad se derrumba.
- ¿Pero por qué?
Porque hemos basado nuestra sociedad en el uso y manejo de los animales de la Tierra. Desde el inicio de los tiempos éramos cazadores. El mono, que al principio era frugívoro -que se alimenta de frutos- se tuvo que poner de pie para poder ver por encima de la maleza. Siempre que uno crea en “La Teoría de la Sabana”, claro, que es la más aceptada hoy en día. Y para ponerse de pie, ese mono tuvo que reducir su tracto digestivo y hacer unos intestinos más cortos que pudieran digerir carne. Bajando el centro de gravedad el animal se pudo poner de pie y ver por encima de la maleza, con lo cual libera las manos, que luego serán herramientas de precisión.




domingo, 5 de marzo de 2017

SAN ISIDRO 2017

FERIA DE SAN ISIDRO
J 11/05 Alberto Aguilar, Javier Jimenez y David Galván (La Quinta)
V 12/05 Eugenio de Mora, Morenito de Aranda y Román (El Ventorrillo)
S 13/05 El Fandi, Miguel Ángel PereraJosé Garrido (Fuente Ymbro)
D 14/05 Rejones.
L 15/05 Curro Díaz, Paco Ureña y Lopez Simón (Montalvo)
M 16/05 Juan del Álamo, Fortes y Román (Lagunajanda)
X 17/05 Diego Urdiales, David Mora y José Garrido (El Pilar)
J 18/05 Curro Díaz, Iván Fandiño y David Mora (Parlade)
V 19/05 posible Rivera Ordóñez, Sebastián Castella y López Simón (Jandilla)
S 20/05 Rejones
D 21/05 Juan José Padilla, Antonio Ferrera y Manuel Escribano (Ramblas)
L 22/05 Novillada
M 23/05 Daniel Luque, Fortes y Juan Leal (Valdefresno)
X 24/05 Juan Bautista, Alejandro Talavante y Roca Rey (Cuvillo)
J 25/05 El Juli, Ginés Marín (conf.) y Alvaro Lorenzo (conf.) (Alcurrucen)
V 26/05 Sebastián Castella, Alejandro Talavante y Javier Jiménez (Puerto)
S 27/05 El Cid, Joselito Adame y Ginés Marín (El Torero)
D 28/05 Rejones.
L 29/05 Morenito de Aranda, Iván Fandiño y Gonzalo Caballero (Pereda)
M 30/05 Novillada
X 31/05 Miguel Ángel Perera, López Simón y Roca Rey (Victoriano del Río)
J 01/06 José Mª Manzanares, Cayetano y Joaquín Galdós (cf.) (Juan Pedro)
V 02/06 Enrique Ponce, David Mora y Varea (conf.) (Garcigrande)
S 03/06 Novillada.
D 04/06 Javier Castaño, Fernando Robleño y Rubén Pinar (Cuadri)
L 05/06 Fernando RobleñoAlberto Aguilar y Pérez Mota (Rehuelga)
M 06/06 Rafaelillo, Alberto Lamelas y Gómez del Pilar (Dolores Aguirre)
X 07/06 Diego Urdiales, Talavante y Paco Ureña (Victorino Martín)
J 08/06 El Cid, Joselito Adame y Juan del Álamo (Alcurrucen)
V 09/06 Antonio Ferrera, Juan Bautista y Manuel Escribano (Adolfo Martín)
S 10/06 Rejones
D 11/06 Rafaelillo, Dávila Miura y Rubén Pinar (Miura)
FUERA DE ABONO
El Juli, Alejandro Talavante y José Mª Manzanares (V. Del Río) Beneficencia
Posiblemente Juan Mora, Morante Cayetano (Cuvillo) Corrida de la Cultura
REJONES
Sergio Galán, Andy Cartagena, Diego Ventura y Leonardo Hernández actuarán, salvo cambios de última hora, dos tardes en el abono, si bien los dos últimos podrían anunciarse mano a mano en una de las combinaciones.
Hermoso de Mendoza hará el paseíllo una sola tarde, acompañado por Lea Vicens y Sergio Galán, mientas que Manuel Manzanares o Juan Manuel Munera, que confirmaría su alternativa, completarían el elenco de caballeros anunciados en el ciclo. Se cuenta con corridas de toros de Benítez Cubero, Bohórquez, Capea y Los Espartales.
NOVILLADAS
Los encierros en principio serán de Flor de Jara, Montealto y Montecillo. Se cuenta con novilleros como Alejandro Marcos, Andy Younes, Rafael Serna o Pablo Aguado, entre otros.

Fuente Mundotoro 

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jueves, 16 de febrero de 2017

FERIA DE ABRIL DE SEVILLA 2017

La empresa Pagés tiene cerrados los carteles de la Feria de abril a falta de algún puesto por definir. Morante y Manzanares conforman los pilares de la temporada sevillana con cuatro tardes cada uno durante la temporada. A tres iría Roca Rey (sólo una en la Feria); dos corridas para El Juli, Talavante, Padilla, Ferrera, Escribano, López Simón, Ponce (si torea en San Miguel), Castella (la segunda en San Miguel). Los carteles serían los siguientes:

16 de abril. Domingo de Resurrección. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante, Manzanares y Roca Rey.

23 de abril. Domingo. Toros de Fuente Ymbro para Diego Urdiales, El Cid y Joselito Adame.

26 de abril. Miércoles. Toros de Torrestrella para José Garrido, Ginés Marín y Álvaro Lorenzo.

27 de abril. Jueves. Toros de Garcigrande para Morante de la Puebla, El Juli y Talavante.

28 de abril. Viernes. Toros de Juan Pedro Domecq para Enrique Ponce, Manzanares y Lopez Simón.

29 de abril. Sábado. Toros de Victorino Martín para Antonio Ferrera, Paco Ureña y Manuel Escribano.

30 de abril. Rejones. Toros de Fermín Bohórquez para Diego Ventura Lea Vicens y un tercero que abrirá plaza.

1 de mayo. Toros de Daniel Ruiz para Rivera Ordóñez, El Juli y Cayetano.

2 de mayo. Toros de García Jiménez para Morante, Miguel Ángel Perera y Javier Jiménez.

3 de mayo. Toros de Jandilla, para Juan José Padilla, El Fandi y Manuel Escribano.

4 de mayo. Toros de Núñez del Cuvillo para Morante de la Puebla, David Mora y Talavante.

5 de mayo. Victoriano del Río para Sebastián Castella, Manzanares y Roca Rey.

6 de mayo. Toros de El Pilar para Juan José Padilla, Antonio Ferrera y López Simón.

7 de mayo. Toros de Miura para Rafaelillo, Javier Castaño y Pepe Moral

La empresa anunciará siete novilladas, entre ellas una en el Corpus. 
Los hierros serán de El Parrajejo, Talavante, El Freixo, Villamarta, 
La Quinta, Guadaira y Espartaco.

En San Miguel habrá tras corridas de toros. En dos de ellas pueden tomar la alternativa Pablo Aguado y Rafael Serna con Manzanares y Ponce como padrinos. Se da por seguro que Morante no estará en esta miniferia de septiembre.

domingo, 12 de febrero de 2017

martes, 7 de febrero de 2017

EL IMPACTO ECOLÓGICO DE LAS MASCOTAS

Un perro consume más recursos naturales que un todo terreno Toyota Land Cruiser que recorra 10.000 kilómetros anuales. Un gato tiene el mismo impacto en el medio ambiente que un Volkswagen Golf. Esta es una de las conclusiones extraídas de estudios científicos que alarman del impacto medioambiental negativo de las mascotas. Con la denominada ‘huella ecológica’ como referencia científica (recursos naturales necesarios para la existencia de un ser o asumir el impacto de una acción: la vida de un animal, un hombre o el uso de coche) los analistas medioambientales partidarios de un planeta sostenible y en equilibrio han lanzado la voz de alarma sobre las mascotas. Alimentar a un perro mediano equivale a utilizar 0,85 hectáreas del planeta. Para alimentar a un etíope, empleamos 0,65 hectáreas. Para un vietnamita 0,76 hectáreas.

Las cifras generan dos cuestiones desconocidas o silenciadas a la opinión pública. Una de ellas, el impacto negativo medioambiental de las mascotas en el mundo con un alarmante coste de recursos naturales. Y, otra, una cuestión ética que deja al ser humano en situación de indefensión y de precariedad respecto a las mascotas, que ya hemos situado en un lugar superior de prioridad alimentaria, sanitaria y de ocio.

Un perro mediano consume al día, mínimo, 90 gramos de carne y 156 de cereales en una ración de 300 gramos de pienso que fabrican las multinacionales de las mascotas. Pero estamos hablando de elementos naturales procesados, que equivalen, antes de esa ‘fabricación’, a unos 450 gramos de carne fresca y 260 gramos de cereales. En un año, un perro mediano consume 164 kilos de carne y 95 kilos de cereales. Siete millones de seres humanos murieron en 2015 a causa de una alimentación escasa. Unos 400 millones de seres humanos se alimentan con 65% de los alimentos servidos a las mascotas perro de una ciudad.

En Europa existen 75 millones de perros censados. Siguiendo la proporción de costes medioambientales descritos, podemos afirmar que este continente tiene un país mas llamado Mascotalandia, con una superficie superior a la de España (unos 50 millones de hectáreas) y próximo a los 70 millones de hectáreas, que son el terreno del planeta empleado sólo para la alimentación de perros mascotas. No se añaden los  millones de gatos y de otras especies. Recordemos que el impacto medioambiental de un gato, es de 0,15 hectáreas al año.

Los científicos alarman de esta situación que se multiplica cada año. El mundo no sólo no debate estas cuestiones, sino que camina hacia la prohibición de espacios y recursos de equilibrio sostenido (dehesa, espacios de caza y pesca) muy regulados y sostenedores de gran parte de nuestro medio ambiente. El animalismo, punta de lanza social y de marketing del mercado de las mascotas (mascotismo) se revela como el gran enemigo de la ecología y de la ciencia medioambiental del planeta. Eso sin entrar en el debate moral en el que este medio ha insistido: priorizar la vida y el bienestar de un ser mascota frente a un ser humano.

En España hay censados cerca de seis millones de perros mascotas. Teniendo en cuenta que, al menos una vez al día se usan bolsas de plástico, la mayor de las veces de polietileno, hablamos de seis millones bolsas no reciclables (tardan una media de 150 años en descomponerse) diarias que van a nuestros vertederos con un impacto medioambiental sin precedentes, agravado por la mezcla de elementos compatibles como heces y plásticos. Aún no está analizado el impacto del orín indiscriminado de seis millones de perros al día. Los científicos aluden que el número reales de perros, censados más no censados, podría ser el doble.

Estos datos no son los únicos negativos y agresores del mercado mundial de las mascotas. 

La asociación suiza medioambiental y ecológica Pro Natura, ha denunciado que, un país como Australia, en un mes, gatos domésticos elimina a más de 350.000 pájaros, 400.000 insectos, 50.000 ranas y que están exterminando al lagarto de arena. Denuncian que las mascotas del mundo eliminan cada año a 75 millones de animales endémicos, según conclusiones de XII Congreso Internacional de la Fauna Silvestre en Suramérica, celebrado en Quito (Ecuador).  

Estos datos matemáticos de consumo e impacto ambiental se basan en los estudios científicos que repercuten metros cuadrados del planeta usados para la producción, mantenimiento o costo de recursos naturales, para producir un kilo de carne o de cereales. 

También para la ‘absorción’ de un impacto negativo, como las emisiones nocivas de un coche. Lo que el cuidado desconoce que el equilibrio sostenible de este planeta pasa por esta máxima: la tierra no crece en hectáreas, mientras que hemos decidido aumentar la población del ser llamado mascota en un 35% los últimos 15 años.
* Datos recogidos de investigaciones de informes de Ecoavant, Veoverde, Greenpeace, Pronatura, y medios de comunicación de Suiza, Australia, México e India.

viernes, 12 de agosto de 2016

FERIA TAURINA DE ÚBEDA 2016

Unos carteles muy rematados los que ha programado Ubeda Toros para la feria 2016 de Úbeda. Enhorabuena a Paco y Alfonso y esperemos que no se tuerzan.


Eugenio de Mora entra por  El Cid.

domingo, 7 de agosto de 2016

UNA OPINIÓN SOBRE EL ANIMALISMO


¿Qué opinión le merece el animalismo?
Totalmente disparatado. Hubo uno del PSOE, Garrido, que presentó la moción para reconocerles derechos. Decir que tienen derechos es un absurdo. Incluso, en el colmo, les quieren extender los derechos humanos. Claro, como nadie sabe lo que son los derechos humanos... Fundamentar los derechos humanos en el hecho mismo de su reconocimiento es como el gesto del barón de Munchausen de sostenerse agarrándose de los pelos.
Gustavo Bueno

viernes, 15 de julio de 2016

CINCUENTA RAZONES PARA DEFENDER LAS CORRIDAS DE TOROS

Francis Wolff 

Cincuenta razones para defender  
la Corrida de Toros  

Traducido del francés por Luis Corrales y 
Juan Carlos Gil 


¿Le gustan las corridas de toros?  
¡Sepa defenderlas! 
¿No le gustan las corridas de toros?  
¡Sepa comprenderlas! 



Prefacio 


Desde hace algunos años ha comenzado una nueva batalla contra la fiesta de los toros. Diversos tipos de prohibiciones han sido propuestos; han  intentando por un lado restringir el acceso de los menores, como en Francia o en el País Vasco, y por otro prohibir directamente las corridas de toros, como en Cataluña. La restricción, por el momento, ha perdido, la prohibición podría ganar un día de éstos. Esta brusca movilización antitaurina ha tenido como consecuencia, en Francia, la creación de una organización que aglutina a todas las asociaciones (de aficionados, de profesionales  y también de políticos) implicadas en la defensa de las corridas de toros, denominada el “Observatorio Nacional de las Culturas Taurinas”, cuya misión es  la vigilancia permanente sobre las iniciativas antitaurinas: se ha convertido en el único interlocutor legítimo ante los poderes públicos para tratar de estas cuestiones. En Cataluña existe la Plataforma para la Promoción y Difusión de la Fiesta, que desarrolla un trabajo análogo pero en situación de urgencia, dadas las amenazas inmediatas que se ciernen sobre las corridas de toros en esa comunidad. Y la Mesa del Toro, formada inicialmente sobre todo por  profesionales, es la que toma iniciativas similares en todo el estado español, e incluso en la Comunidad Europea. 

Esta pequeña obra, que no tiene ningún afán comercial ni literario, nace con el propósito de contribuir al esfuerzo explicativo en defensa de las corridas de toros, que las mencionadas organizaciones llevan a cabo. El único objetivo es ofrecer un resumen de los principales argumentos a favor del mantenimiento de las corridas de toros en las zonas donde están 
tradicionalmente implantadas. Muchos de los argumentos figuraban ya, de una u otra forma, en mi Filosofía de las corridas de toros, Bellaterra, 2008, donde proponía desvelar el sentido y los valores éticos y estéticos de la tauromaquia. 

Este libro fue escrito en un época en la que las campañas abolicionistas no habían comenzado abiertamente y, por tanto, no tenía el objetivo apologético que algunos le han querido ver. Los argumentos para “defender” las corridas de toros se encontraban puesdispersos entre propuestas más fundamentales. En el transcurso de las numerosas discusiones trabadas tras la aparición del libro, quedó clara la necesidad de que esos argumentos fueran recogidos y sistematizados en una pequeña obra sintética y accesible. Y es justamente lo que  hemos hecho: rescatarlos y completarlos con aportaciones surgidas del desarrollo de esas discusiones. Ésta es la única pretensión de este texto: un arma para una batalla que creemos justa. Las corridas de toros no son sólo un magnífico espectáculo. No son sólo disculpables sino que además son defendibles porque son moralmente buenas.

En las siguientes páginas, no hay ninguna explicación sobre la historia de la fiesta, el desarrollo de las corridas, la técnica y la estrategia de la lidia, las características de las diferentes ganaderías de toros, ni de las diferencias entre las escuelas taurinas y los estilos de los toreros. Todo eso se encuentra fácilmente en excelentes obras. Tampoco se encontrará aquí uno de los más potentes argumentos a favor del mantenimiento de la fiesta de los toros en los países taurinos: las razones económicas. Aunque es cierto que, en España, en el sur de Francia y en América Latina, la fiesta taurina mantiene decenas de miles de empleos directos e indirectos y constituye una importante fuente de ingresos para las administraciones estatales, regionales y locales, este argumento no vale nada si las corridas de toros fueran inmorales como, por ejemplo, lo son el tráfico de drogas o el de animales de especies protegidas. 

Nos situamos en el exclusivo plano de los valores. Porque pensamos que si las corridas de toros desapareciesen de las regiones del mundo donde hoy son lícitas, sería una gran pérdida tanto para la humanidad como para la animalidad. 


Introducción 

Sensibilidades


Sólo hay un argumento contra las corridas de toros y no es verdaderamente un argumento. Se llama  sensibilidad. Algunos pueden no soportar ver (o incluso imaginar) a un animal herido o muriendo. Este sentimiento es perfectamente respetable. Y no cabe duda de que la mayor parte de los que se oponen a las corridas de toros son seres sensibles que sufren verdaderamente cuando imaginan al toro sufriendo. El aficionado tiene que admitirlo: mucha gente se conmueve, e incluso algunos se indignan con la idea de las corridas de toros. 

El sentimiento de compasión es una de las características de la humanidad y una de las fuentes de la moralidad. Pero los adversarios de las corridas de toros tienen que saber que los aficionados compartimos ese sentimiento. Sin duda, esto es algo difícil de creer por todos aquéllos que piensan sinceramente que asistir a la muerte pública de un animal (lo que es un aspecto esencial de las corridas de toros) sólo lo pueden hacer gentes  crueles, sin piedad, sin corazón. Ahí radica su irritación, su arrebato, su animadversión a las corridas de toros. Es difícil de creer y sin embargo es absolutamente cierto: el aficionado no experimenta ningún placer con el sufrimiento de los animales. 

Ninguno soportaría hacer sufrir, o incluso ver hacer sufrir, a un gato, a un perro, a un caballo o a cualquier otra bestia. El aficionado tiene que respetar la sensibilidad de todos y no imponer sus gustos ni su propia sensibilidad. Pero el antitaurino debe admitir también, a cambio, la sinceridad del aficionado, tan humano, tan poco cruel, tan capaz de sentir piedad como él mismo. Es difícil  comprender la postura del otro pero hay que reconocer que, en cierto sentido, el aficionado tiene las apariencias en contra. Por eso su posición necesita una explicación. 

La sensibilidad no es un argumento y sin embargo es la razón más fuerte que se puede oponer  contra las corridas de toros. El problema consiste en saber si es suficiente: ¿la sensibilidad de unos puede bastar para condenar la sensibilidad de otros? ¿Permite explicar el sentido de las corridas de toros y la razón por la que son una fuente esencial de valores humanos? ¿Puede bastar para exigir su prohibición? 

El autor de estas líneas garantiza que nunca ha podido soportar el espectáculo del pez atrapado en el anzuelo del pescador de caña – lo que efectivamente es una cuestión de  sensibilidad. Pero nunca se le ha pasado por la cabeza condenar la pesca con caña ni tampoco tratar al pobre pescador de “sádico” y aún menos exigir a las autoridades públicas la prohibición de su inocente ocio, que ofrece probablemente grandes placeres a los amantes de esa actividad. (Sin embargo, se “sabe” perfectamente que los peces heridos “sufren” agonizando lentamente en el cubo, e indudablemente  más que el toro que pelea. Pues bien… La fiesta de los de toros suscita en los detractores más motivos de indignación y, sobre todo muchos más fantasmas insoportables, que el eventual sufrimiento objetivo del animal). 

Tenemos también algunas razones para pensar que la pesca deportiva con caña ni tiene el mismo arraigo antropológico ni es portadora de valores éticos y estéticos tan universales 
como la fiesta taurina.  

Una cosa es extraer las consecuencias personales de la propia sensibilidad (por eso, yo no voy de pesca) y otra muy distinta es hacer de dicha sensibilidad un estándar absoluto y  considerar sus propias convicciones como el criterio de verdad. Ésa es la definición de la intolerancia. Cada cual es libre de convertirse al vegetarianismo, o incluso a la vida “vegana”: nadie prohíbe a nadie abrazar ese modo de vida y las creencias que lo acompañan. Pero otra cosa es querer prohibir el consumo de carne y de pescado, incluso de leche, de lana, de cuero, de miel y de “todo lo que proviene de la explotación de los animales”. De igual manera una cosa es prohibirse a sí mismo ir a las plazas de toros y otra muy distinta es ¡querer prohibir el acceso a los demás!

De igual manera que el aficionado no debería hacer  proselitismo o intentar exportar la fiesta de los toros fuera de sus zonas tradicionales, el antitaurino no debería hacer demostración de intolerancia intentando prohibir las corridas de toros allá donde están vivas. Por lo que en estas páginas sólo pediremos al lector, sea el que sea, dos cosas: escuchar las sensibilidades y respetar los argumentos. Es evidente que la mayoría de la población de los países o regiones concernidas (España, Francia, Portugal y América latina) no es ni aficionada ni antitaurina. Es globalmente indiferente y estima que hay otras causas que defender antes que la de la fiesta taurina (la gente tiene generalmente otras pasiones) o la del bienestar de los toros de lidia (ya hay bastantes desgracias en la tierra). En ese sentido, los toros ocupan uno de los últimos lugares en la lista de las preocupaciones de los militantes serios de la causa animal cuando los comparan con la ganadería industrial, el tráfico internacional de animales, ciertas condiciones de transporte y de experimentación animal… 

Entre los pocos que conocen la fiesta, aunque sea superficialmente, muchos de ellos estiman que los (supuestos) maltratos achacables a  las corridas no tienen parangón con las verdaderas urgencias y los verdaderos escándalos de la causa animal. Este no es el lugar donde establecer  la lista. Incluso algunos teóricos serios de esta causa confiesan, eso sí con la boca pequeña, que las corridas de toros no son más “perjudiciales” para los toros que lo serían las carreras hípicas para los caballos. (Por los mismos motivos, ¿se  prohibirían las carreras de caballos? ¿Qué quedaría entonces del último vínculo entre el hombre y el caballo?) 

La desgracia es que en la actualidad prolifera una  cierta moda oportunista, vagamente naturalista, vagamente compasiva, vagamente “verde”, vagamente “victimista” y sobre todo completamente ignorante tanto de la naturaleza animal como de la realidad de las corridas de toros. Esta coyuntura suscita simpatía con cualquier causa animal de manera tan espontánea como irreflexiva y por tanto despierta la antipatía inmediata contra la fiesta de los toros. Así, para un gran número de personas, ¿no es cierto que las corridas de toros son ese espectáculo bárbaro donde se matan en público pobres animalitos? Entonces, para garantizar el éxito de las campañas antitaurinas, basta con que unos cuantos militantes exaltados recurran a algunas imágenes impactantes de la televisión, a algún eslogan (“¡tortura!”) y a alguna injuria (“¡sádicos!”) simplistas. 

En el fondo, lo más sorprendente es la pasión absolutamente desenfrenada que suscitan las corridas de toros y que está en total desproporción con lo que suponen. Incluso aceptando las acusaciones más graves y más falsas de sus detractores (justamente lo que intentaremos refutar en las páginas siguientes).

Se debería imparcialmente convenir que el pretendido  mal causado a los animales (durante unos pocos minutos a unas pocas bestias que han vivido previamente de manera tranquila y libre durante cuatro años) es incomparable con las condiciones de “vida” (si es que podemos llamar a eso vida) de la mayoría de animales que se crían para el consumo humano, y que apenas suscitan alguna puntual reprobación y nunca potentes movimientos de indignación o de rechazo. (Y no hablaremos de todos los sufrimientos, aflicciones, penas, frustraciones, calamidades, carencias, privaciones, miserias, desgracias de todo género que afectan a los hombres del mundo que son moralmente de un peso infinitamente superior al del malestar  animal y que provocan impotentes protestas rápidamente olvidadas). En Francia, los periodistas radiofónicos confiesan que hay dos temas de los que no se pueden ocupar, a pesar de todas las precauciones tomadas, sin recibir miles de cartas de protesta trufadas de injurias y terribles acusaciones de “haberse vendido al lobby” adverso. Estos asuntos son las corridas de toros y el conflicto palestinoisraelí… Da vergüenza este paralelismo, ¡pero las pasiones humanas son así! 

Muchas razones pueden explicar que los toros provoquen pasiones incontestablemente desproporcionadas en relación a la “causa animal” y sobre todo en relación a las desgracias del mundo. A continuación intentaremos detallar algunas. El objeto de las más fuertes emociones colectivas es siempre irracional. Estas emociones entroncan antes con los males espectaculares y quiméricos, siempre que impresionen la imaginación, que con las grandes desgracias reales. Esto es así tanto en la causa animal como en la causa, mucho más trascendente, de la humanidad. 

Un militante honesto de la causa animal, discípulo del filósofo utilitarista Peter Singer, autor del best-seller  Liberación animal, me dijo un día: “el criterio esencial del bienestar animal, el único por el que deberíamos luchar, reside en las condiciones de vida”. Y habrá que convenir que, desde este punto de vista, las corridas de toros podrían recibir una certificación de buena conducta de las asociaciones más exigentes de defensa de los animales. 

Se encontrarán en las páginas siguientes tres tipos de argumentos. Primero los que responden a las acusaciones más graves que se formulan contra la fiesta de los toros (argumentos [1] a [18]). Sin embargo, aunque las corridas de toros no fueran  esa práctica abominable que sus detractores imaginan o quieren hacer creer, eso no bastaría para hacer de ellas algo bueno, bello o incluso interesante. Hay que poner en evidencia sus valores (argumentos [19] a [43]). 

Finalmente, conviene preguntarse: las campañas animalistas contra la fiesta taurina ¿no son potencialmente peligrosas tanto para nuestro concepto de humanidad como para nuestro concepto de animalidad  (argumentos  [44] [50])? 


¿Son tortura las corridas de toros?



Calificar las corridas de toros como “tortura” se ha convertido en un eslogan corriente para los militantes de la causa antitaurina. Todo detractor serio de la fiesta de los toros tendría que avergonzarse de semejante ofensa. Salvo que se acepte traicionar el significado de las palabras. ¿Qué es torturar? Es hacer sufrir voluntariamente a un ser humano indefenso, ya sea por puro placer (cruel o sádico), ya sea para obtener algún beneficio como contraprestación de ese sufrimiento (una confesión, una información, etc.). Por estas cinco razones, las corridas de toros se oponen radicalmente a la tortura. 

[1] Las corridas de toros no tienen como objetivo hacer sufrir a un animal La tortura tiene como objetivo hacer sufrir. Que las corridas de toros impliquen la muerte del toro y consecuentemente sus heridas forma parte innegablemente de su definición. Pero eso no significa que el sufrimiento del toro sea el  objetivo – de hecho no más que la pesca con caña, la caza deportiva, el consumo de langosta, el sacrificio del cordero en la fiesta grande musulmana o en cualquier otro rito religioso. Estas prácticas no tienen como objetivo hacer sufrir a un animal, aunque puedan tener ese  efecto. Si se prohibieran todas las actividades humanas que pudieran tener como efecto el sufrimiento de un animal, habría que prohibir un importante número de ritos religiosos, de actividades de ocio, y hasta de prácticas gastronómicas, incluyendo el consumo normal de pescado y carne, que implica generalmente estrés, dolor e incomodidad para las especies afectadas. 

Las corridas de toros no son más tortura que la pesca con caña. Se pescan los peces por desafío, diversión, pasión y para comérselos. Se torean los toros por desafío, diversión, pasión y para comérselos.  .

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